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miércoles, 30 de julio de 2014
Semana Mundial de la Lactancia Materna
Durante los días 1 a 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna y, concretamente, el día 1 de agosto se celebra el Día Mundial de la Lactancia Materna. En España, por eso de que estamos en pleno período de vacaciones, se celebra en octubre aunque la fecha oficial es esta de agosto.
Por fin este año me he decidido a participar y contaros mi experiencia al respecto porque la verdad es que hay muchísimas webs en las que explican perfectamente los beneficios de la lactancia materna, tanto para las madres como para los hijo.
La WABA ha decidido que el lema de este año sea "Lactancia Materna: Un triunfo para toda la vida!".
Me gustaría contaros mi experiencia con la lactancia por si a alguien puede servirle ya que, en mi caso, los nacimientos de mis dos hijos fueron por cesárea; de hecho, la cesárea de Carlos fue bastante traumática porque el niño padeció un sufrimiento fetal tremendo y el primer test de Apgar tuvo como resultado un 3...pero, bueno, esa es otra historia.
Lo bueno es que pude ponerlo al pecho enseguida...en cuanto me recuperé un poquito de la anestesia, antes de que pasara la primera hora de vida...Fue mágico verlo agarrarse al pecho y desde ese momento tuve claro que era algo por lo que merecía la pena luchar.
La primera noche fue complicada porque después de la cesárea estaba dolorida y agotada pero la superamos aunque nadie de mi alrededor me dijo que podía dar el pecho acostada (de hecho es la postura más cómoda para lactar después de una cesárea). Más de un comentario desagradable tuve que oir de familiares y gente que pasó a hacer la clásica visita...Afortunadamente, a pesar de que yo estaba bastante verde en materia de lactancia pudimos establecer una lactancia exitosa con paciencia, muchísimo amor y muchísima información.
No os voy a negar que la lactancia pasó por momentos duros, sobre todo porque descubrí las ventajas del colecho alrededor de los nueve meses pero, con todo y con eso, llegamos hasta los dos años justitos. Sé que si hubiera sido por Carlos hubiéramos seguido algún mes más pero yo la verdad es que estaba agotada y necesitaba destetar.
La historia de Laura, que cumple tres años el próximo mes de agosto, y su relación con "la teta de mamá" aún continúa y es que la experiencia es un grado. La lactancia también la comenzamos en el despertar, después de recuperarme de los puntos que me dieron y fue alucinante ver como reptaba por mi pecho para engancharse a la teta...La primera noche, tan diferente de la de Carlos, estuvimos colechando sin problema ninguno y a pesar de quienes auguraban que la niña se caería de la cama, nada de eso ocurrió; al contrario, lo que ocurrió es que tanto la peque como yo descansamos y no se oyó ni un llanto en toda la noche.
Los primeros meses pasaron volando y me encontré con la temida reincorporación al mundo laboral. En este caso, tuve una entrevista con la Directora de la Escuela Infantil a la que íbamos a llevar a Laura y con la seño que se encargaría de ella en maternal y las dos me aseguraron que podría ir por la mañana a hacer la toma con la peque sin ningún problema....Efectivamente, así fue porque acudía todos los días, a mitad de la mañana a hacer con ella la toma, luego ella se quedaba plácidamente dormida y yo me marchaba a seguir currando. Esta rutina duró hasta que Laura empezó a con la alimentación mixta, un poquitín más allá de los seis meses por lo que nunca tuve que privarle de comer directamente de su madre...Con Carlos nos pasó que intentamos por todos los medios que aceptara tomar mi leche en biberón o en cuchara y no hubo manera y con Laura nos evitamos ese esfuerzo innecesario.
Después de salvar el escollo de mi reincorporación al mercado laboral, la lactancia quedó establecida sin más problema y de hecho dura hasta el día de hoy, cuando ella tiene 2 años y 11 meses...
Durante todo el tiempo de lactancia con nuestros hijos, hemos hecho cientos de actividades, salidas dentro y fuera de España, y nunca hemos tenido ni un sólo inconveniente o contratiempo para que ellos pudieran seguir con sus tomas cuando eran más pequeños.
Sin duda yo considero más que un triunfo todo un privilegio el haber podido de disfrutar, en el caso del mayor, y de seguir disfrutándolo con la pequeña de todos los momentos de la lactancia tanto los buenos como los menos buenos porque de todo se aprende en esta vida. Salgo mucho más fuerte, empoderada, como se dice ahora, con las ideas mucho más claras y, sobre todo, con la fuerza necesaria para defender todo aquello en lo que creo.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Teteando, teteando
Si, cuando me quedé embarazada de Carlos, alguien me hubiera dicho que iba a tener dos lactancias prolongadas, simplemente lo hubiera tachado de loco…
Lo que es la maternidad, te pone patas arriba tu vida, tus planteamientos y tus ideas preconcebidas…arrasa con todo aunque, en mi caso, todo ha sido para mejor.
En el caso de Carlos, la lactancia duró dos años y aunque los inicios fueron muy complicados porque tenía muy poca información, el parto fue por cesárea y aparecieron las temidas grietas, a base de leer muchísimo y gracias al apoyo de mi madre, conseguimos superar esos primeros días e incluso, pasado el primer año, una mastitis y eso a pesar de que el médico de cabecera se empeñaba en destetar.
Evidentemente, cuando Laura nació las cosas fueron bien distintas porque, aunque también fue una cesárea la información y la experiencia fueron impagables…¡ya sabía cómo debía hacer las cosas! De hecho, empezamos a colechar desde el minuto 0 en el hospital y eso a pesar de las miradas de espanto que a mí, lógicamente, me resbalaron.
Y aquí seguidos, Laura cumplió en agosto dos años y seguimos con una feliz lactancia, deseada por ambas, sin visos de que vaya a terminarse de un día para otro. Casi no hace tomas diurnas y sólo la utiliza para conciliar el sueño por la noche…¡bendida teta-chupete!
Lo mejor de todo es que, a diferencia de la experiencia de otras mamás, a mí dar el pecho nunca me ha resultado un impedimento para viajar; de hecho, tanto con Carlos como ahora con Laura viajamos por España y el resto de Europa, unas veces en coche y otras en avión y la verdad es que nunca he tenido ningún problema en darle el pecho a ninguno de ellos. Para mí, desde mi experiencia es una auténtica liberación.
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