miércoles, 20 de noviembre de 2013

Día Internacional del Niño


¡A cualquiera se le pasa celebrar hoy el Día Internacional del Niño! A poco que enciendas el ordenador te encuentras un fantástico doodle que te recuerda qué se celebra hoy




Ya tenía pensado dedicarles la tarde completa a los peques y seguramente la emplearemos avanzando nuestro calendario de adviento que está prácticamente terminado…

Pero además, vamos a hacer alguna actividad relacionada con el Día Internacional del Niño para que empiecen a tener conciencia, sobre todo el mayor, de que aunque sean niños tienen derechos básicos que deben ser respetados por encima de todo.

He encontrado una página muy interesante que se llama  orientación andujar  y tienen unos cuentos sobre el tema muy bonitos.

Y por último, como el mayor lleva días preguntando por los niños de Filipinas, vamos a aprovechar para decidir cómo y qué vamos hacer para ayudarlos a sobrellevar un poquito la enorme tragedia que les ha tocado vivir. Llevo algunas alternativas buscadas porque hay muchas formas de hacerles llegar la ayuda pero lo interesante es que ellos vayan pensando cómo ayudarles.



¡Feliz Día!


domingo, 17 de noviembre de 2013

Viajar a Tenerife con niños. Ideas para disfrutar de unas vacaciones en familia



Nuestras últimas vacaciones de verano las hemos pasado en Tenerife y, después de la experiencia, creo que es uno de los mejores destinos para viajar en familia y da igual lo pequeños que puedan ser los niños.

Además casi todos los hoteles y restaurantes están preparados para recibir a los pequeños turistas y la gran mayoría de restaurantes cuentan con tronas y muchos de ellos con materiales para que los niños se entretengan durante la comida.

Evidentemente, estando en Tenerife en agosto no puede faltar la playa que hay muchas y muy buenas;este viaje hemos estado en Costa Adeje, concretamente en Las Américas y la verdad es que la playa en sí es fabulosa.

¿Pero qué más ofrece Tenerife para pasar unas vacaciones inolvidables en familia?


1.- Visita al Loro Parque, está en Santa Cruz de Tenerife y es el zoo más famoso de Tenerife. La excusa perfecta es ir con los niños pero la verdad es que es un plan perfecto también para los mayores...cientos de animales en el recinto, divertidísimos shows de delfines, orcas y leones marinos...los niños alucinaron pero nosotros estuvimos permanentemente con la boca abierta.

¿Qué más ofrece Loro Parque? Un fantástico pingüinario, un acuario fantástico con rayas y tiburones, muchos loros (obviamente, el nombre quiere decir algo). Para mí, lo mejor de todo fue la visita a la familia de gorilas...es impresionante ver lo parecidos que podemos llegar a ser pero además, es que tuvimos la gran suerte de ver a una mamá cargando con sus hijos y a otra amamantando a un chiquitín. ¡Toda una experiencia para el mayor!

Fue tan intensa la experiencia que la peque, que aún no había cumplido los dos años, aguantó abierta durante casi toda la visita y cuando se durmió era porque ya no podía con su cuerpo. Desde luego, es una experiencia más que recomendable y el dinero de la entrada se amortiza sobradamente.


La peque agotada en el Teide
2.- Subida al Teide. ¡Sí se puede subir con niños! Igual no hacéis todo el recorrido señalizado -a nosotros nos fue imposible porque la pequeña estaba algo incómoda y acabó durmiéndose en brazos- pero la experiencia de subir por el teleférico y ser conscientes de que estás en un volcán es simplemente impresionante.

Eso sí, tened en cuenta que en temporada alta se forman dos colas tremendas: una para comprar las entradas, en la que pocas sombras hay, y otra para subir al teleférico. Así que, si os queréis ahorrar una de las colas, podéis comprar anticipadamente las entradas en el hotel donde os alojéis; nosotros lo hicimos así y sólo tuvimos que hacer la cola del teleférico, propiamente dicha, que sólo fue una media horas aproximadamente.

También tened en cuenta que no está recomendada la subida a personas que tengan problemas de movilidad, problemas de corazón o respiratorios.

La costa de Masca...donde nos estuvimos bañando
3.- Excursión para avistar delfines y calderones. Sencillamente imprescindible y una experiencia única para todos.

Nosotros tuvimos mucha suerte porque vimos un grupo bastante numeroso de delfines y otro de ballenas piloto (calderones); en este último había también una madre con su cría y fue impresionante.

Hay muchísimas empresas que se dedican a hacer este tipo de travesías por lo que la oferta es enorme y la diferencia de precio también, en función del número de personas que viajen a bordo.

Nosotros elegimos una travesía que duraba unas tres horas aproximadamente y que tenía incluida la bebida y la comida. En la hora de la comida además, el barco fondeaba cerca de la costa de Los Gigantes, que es una maravilla, y quien quería podía bañarse en mar abierto. El mayor, que se apunta a todo lo que le sale al paso, dijo que él quería bañarse en el mar y le encantó la experiencia de tener bancos de peces a unos centímetros. La seguridad también fue muy buena porque aunque él sabe nadar y se maneja bien, como solo tiene 6 años, le recomendaron ponerse un chaleco salvavidas y, la verdad, fue muy relajante no tener que estar pendiente de que el chico se cansara de nadar.



4.- Visitar Icod de los Vinos y el famoso Drago milenario. Nosotros fuimos a Icod de los Vinos expresamente para ver el Drago milenario, que no tiene mil años sino ochocientos. Desde luego no es comparable a ninguna de las excursiones que os he propuesto antes porque la verdad es que lo único relevante de Icod es el drago y para verlo hay que pagar la entrada al parque (4 euros por persona, que me pareció excesivo); el sitio en sí es curioso pero pensad si os merece la pena el desembolso económico.

¿Qué otras actividades proponéis?










jueves, 14 de noviembre de 2013

¡Adios al pañal!



Es de lo más común cuando tienes niños que ya han cumplido los dos años que te empiecen a bombardear con las consabidas preguntas de ¿todavía con pañal? ¿cuando le quitas el pañal? aunque puede ser incluso peor ya que hay algunos adultos que se dirigen a los peques para decirle "uy, ¡con lo mayor que eres y todavía con pañal!"

Yo en esos casos siempre les digo lo mismo y es que procuro ver si está o no maduro para quitarse el pañal que, no olvidemos, no deja de ser una imposición de los padres porque ellos al nacer no pidieron que le pusieran un pañal.

En la guardería de la peque hacen varias tandas al año para quitar los pañales pero siempre y cuando los chiquitines estén maduros para ello y siendo siempre un proceso reversible, es decir, que si pasados unos días el niño no atina ningún pipí dentro del orinal pues se le vuelve a poner el pañal, que no pasa nada, y ya se le quitará en otro momento.

Nosotros, viendo que la nuestra desde el verano pedía hacer pipí algunas veces en el orinal y que los pises eran cada vez más grandes, nos hemos apuntado a la primera tanda para quitarle el pañal y la verdad es que estamos encantados porque desde el segundo día tiene un porcentaje de acierto del 90% y cuando "falla" es simplemente porque está distraída jugando y pensando en sus cosas.

De todos modos, es completamente normal que a los padres nos asalten dudas cuando decidimos retirar el pañal y si somo primerizos ¡más dudas todavía! Así que os voy a dejar unas pistas para saber cuando puede estar preparado un niño para que se le quiten el pañal:

1.- El pequeño puede estar seco durante algunas horas durante el día o incluso se levanta seco después de la siesta.

2.- Pide usar el orinal o el baño ocasionalmente.

3.- Se siente incómodo o lo parece cuando tiene el pañal sucio.

4.- Ayuda a desvestirse y vestirse.

Eso sí, lo que no es recomendable es comenzar el proceso si el pequeño está atravesando por un etapa de gran cambio como puede ser el nacimiento de un hermanito, una mudanza o una crisis familiar provocada por una separación o un divorcio.

¡Ah! Se me olvidaba una cosa y es que los peques suelen controlar el pipí muchísimo antes que la caca porque sueles darles miedo...pero de eso, ya hablaremos en otra ocasión.




miércoles, 13 de noviembre de 2013

Hacemos un jardin zen en miniatura


Desde que tengo conciencia, soy una enamorada de Japón, de sus costumbres, su comida y de hecho, tengo algunos buenos amigos de allí. Por eso no es raro que me encanten los jardines zen con toda la serenidad y la relajación que aportan...el problema es que vivo en un piso sin patio ni balcón (aunque con mucha luz, jejeje) y por razones de espacio no puedo poner uno de gran tamaño pero sí uno pequeño encima de una mesa o escritorio.

Aprovechando que los días son más cortos y que apetece menos estar en el parque con los niños, os traigo una actividad para hacer con los más pequeños: un mini jardín zen.

Hace tiempo que hice esta actividad con el mayor; de hecho, ni siquiera había nacido la hermana y la verdad es que los dos disfrutamos mucho preparándola. Por eso mismo, ni siquiera tengo fotos de cómo nos quedó ya que entonces no andaba yo pensando en colgar las actividades con los peques en un blog.


¿Qué hace falta para un jardín zen?

Para comenzar, hace falta el contenedor del jardín. Nosotros utilizamos un recipiente que habíamos utilizado antes como jardín para cactus...ya sabéis: REUTILIZAR!!

El contenedor lo rellenamos con arena finita de la playa que recogimos el fin de semana anterior y lo decoramos con unas piedras y unos pequeños brotes de bambú que teníamos.

Finalmente, colocamos un pequeño rastrillo que teníamos por casa pero que, si os digo la verdad, no sé ni de dónde salió.





lunes, 11 de noviembre de 2013

Navidades en Amsterdam con niños




Es cierto que, si pensamos en Amsterdam como destino turístico, solemos imaginar una ciudad sólo para adultos cuando la verdad es que también es un destino familiar muy interesante.

Ya nada más aterrizar en el centro de la ciudad, los más pequeños se sorprenderán con la propia configuración de la ciudad: sus típicas casas, sus canales, la cantidad de bicicletas que hay por todas partes, el ambiente tan festivo, divertido y tolerante que se respira en la ciudad….todo eso, creo que les predispone a disfrutar al máximo de la ciudad.


Nosotros visitamos Amsterdam junto con los abuelos y los tíos para celebrar  la pasada Nav
idad y, celebrar el reencuentro con uno de ellos que había estado varios meses viviendo en Islandia así que, a los habituales atractivos de la ciudad se añadió la celebración de una original Navidad fuera de casa, disfrutando de costumbres totalmente diferentes a las nuestras y de una gastronomía estupenda.

Así que, si  estáis pensando en visitarla con niños, os dejo unas cuantas ideas por si os sirven de inspiración:



1.- Visitar el Museo de Ana Frank (www.annefrank.org). En principio, este Museo está pensado para niños a partir de 7 años pero yo llevé a mi mayor que aún no había cumplido 6 años y estuvo muy interesado en la visita. Evidentemente, si los niños son pequeños, los padres debemos explicarles algunas cuestiones sobre el nazismo y las implicaciones que tuvo para la vida de miles de personas para  que puedan hacerse una idea de porqué están visitando esa casa.


Eso sí, en el recorrido se proyectaba un documental sobre el nazismo y Anna Frank y, por el contenido tan duro, no me pareció  conveniente que el peque lo viera...cuando sea algo mayor, repetiremos y sí podrá verlo.


2.- Hacer un crucero por los canales. Es una opción excelente para que peques y mayores conozcan la ciudad desde unas perspectiva diferente y de un modo descansado.


Nosotros aprovechamos después de comer para hacer un crucero porque así de paso descansamos de la ajetreada mañana que habíamos pasado. A los niños les encantó aunque, al ser en inglés no llegaron a enterarse del todo bien aunque su padre y yo íbamos traduciendo algunas cosillas.


Lo que sí les gustó fue pasar por debajo de los numerosos puentes y ver las casas flotantes porque el mayor alucinó cuando se enteró de que allí vivía gente.


3.- Hacer un alto en la Plaza Dam. Sin duda, es la plaza más importante de Amsterdam y allí los peques quedaron impresionados con el imponente árbol de navidad que lo adornaba; además de eso, pudieron correr a su antojo, ver las múltiples bicicletas que están aparcadas o dar de comer a alguna de las muchas las palomas que pululan por allí gracias a la generosidad de otra familia que compartió con los peques un pan.


4.- Visitar un molino de viento. De los ocho molinos que hay en Amsterdam, solo uno puede visitarse por dentro y es el Molen van Stolen (Molino de Stolen). 



5.- Visitar el mercado flotante de las flores o Bloemenmarkt. Estaba justo al lado de la casa en la que nos alojamos y fuimos varias veces para visitarlo. A los peques les sorprendió el colorido y la variedad de tulipanes y flores que había en los puestos…de hecho, nos trajimos algunos bulbos para plantarlos en casa pero no han llegado a cuajar y quiero pensar que es por la diferencia de clima y no por mis manazas en la jardinería.

6.- Pasear por el Vondelpark. Es el parque más grande de Amsterdam y, sin duda, merece la pena perderse dando un buen paseo por él. Cuando estuvimos nosotros vimos algunos animales que hicieron las delicias de los más pequeños y a mí me encantó el ambiente que se respiraba en el parque…tendré que volver para ver cómo se está en verano.


La verdad es que fue un viaje estupendo del que nos llevamos grandes recuerdos y experiencias y, como se nos han quedado algunas cosas en el tintero, estamos deseando repetir.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Disfraz casero de ratón

A mi hija pequeña le encanta disfrazarse por lo que en casa tenemos un cesto con distintas prendas que puede utilizar a su antojo para divertirse, de manera que vamos reutilizando algunas prendas o complementos que se van quedando anticuados pero que a ella le encantan...

De todos modos, una cosa es jugar a disfrazarnos porque sí y otra es preparar un disfraz para Carnaval, Halloween o una fiesta de disfraces; el disfraz de ratón se lo preparé a mi peque para el último Halloween y la verdad es que se lo pasó genial.

La base del disfraz es ropa negra; en mi caso utilicé una camiseta de manga larga y unos leotardos también negros que tenía por casa y unas zapatillas de deporte abotinadas que le daban un aire estupendo.

Preparé tutú casero siguiendo las instrucciones que encontré en la página de pequeocio, especialmente pensada para no utilizar la aguja prácticamente, que no es lo mío.

¿Qué hace falta?

- 1 metro de tela de tu de color negro
- Goma elástica negra
- Tira de plumas negra; el tamaño dependerá de la altura de la niña
- Tijera.
- Aguja e hilo.

¿Cómo se hace?

Se corta el tul en tiras que sean más o menos iguales y se van atando alrededor de la goma elástica, se ata también la tira de plumas negra que hará las veces de cola. Para terminar, ajustamos el ancho de la goma a la cintura de la peque y cosemos.

Yo para terminar de rematar el disfraz, compré en una tienda de disfraces un paquete de complementos de ratón; venía muy completito y, además de las orejas que utilicé para el disfraz de la peque, estoy segura de que vamos a utilizarlos en alguna ocasión más.

El único maquillaje que le puse a la peque fue un poco de cera facial en la nariz y unos bigotes...¡encantadora!


Cactus de plastilina

Hoy os traigo una manualidad estupenda y muy divertida para hacer con los peques de la casa: un cactus de plastilina.

En nuestro caso, quedó tan bonito que se lo regalamos a papá por el Día del Padre y desde entonces adorna su despacho.

¿Qué materiales necesitamos?

* Una macetita pequeña de barro.
* Plastilina de varios colores: verde claro, verde oscuro, rojo, anaranjado.
* Palillos de madera redondos y planos.
* Unas tijeras


¿Cómo se hace?

1. Lo primero que tenemos que hacer es preparar una base de plastilina para la maceta y clavamos un palillo de madera que servirá de sustento al cactus.

2. Mezclamos la plastilina verde clara con la oscura y hacemos cuatro bolas.

3. Aplastamos las bolas que acabamos de hacer y cogemos la de mayor tamaño y la clavamos en el palillo porque será la parte central del cactus.

4. El resto de bolas aplastadas las insertamos en otros tres palillos, que habremos cortado, según el tamaño deseado, y las clavamos en la parte central del cactus.

5. Con las tijeras, cortamos varios palillos redondos y los clavamos en el cactus, simulando los pinchos.

6. Finalmente, hacemos bolitas más pequeñas con la plastilina roja y naranja que colocaremos en la punta del cactus, simulando las flores. Es más conveniente pegarlas con palillos para que aguanten mejor.