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jueves, 26 de diciembre de 2013

Caja sensorial (sensory tub): Explorando el mar





De vez en cuando le preparo a Laura una caja sensorial cuya temática varía dependiendo de la época del año o de lo que me vaya interesando que aprenda la peque.

Esta vez la temática ha sido el mar y ha sido todo un éxito porque Laura ¡ha alucinado en colores!

Los materiales muy sencillitos como todos los que solemos utilizar en casa para nuestras actividades. Os cuento:

En una caja de plástico puse el contenido de una bolsita de hidrogel (se vende en floristerías); en principio, lo compré de color azul pero, como vi que desteñía bastante, lo lavé varias veces para quitar el colorante y que no hubiera problema con la peque.

Cuando las bolitas perdieron el color azul y ya habían cogido su tamaño, añadí los bichitos: ballenas, pingüinos, tortugas...lo que se me fue ocurriendo que tuviera relación con el tema. También le puse un tupper bocabajo simulando un trocito de tierra para que Laura pudiera utilizarlo para lo que quisiera (poner a los animalitos de pie, coger las bolitas de hidrogel)…Finalmente, como buena caja sensorial que se precie (al menos las nuestras), tuvo su cuchara grandota (le encantó que las bolitas se convirtieran por arte de magia en verdes cuando eran transparentes :D), su embudo y algunos recipientes más.

El resultado fue todo un éxito porque la peque se tiró un buen rato jugando…eso sí, tuve que ponerle un babi plastificado y poner un hule en la mesa de la cocina para evitar que todo acabara chorreando.





miércoles, 13 de noviembre de 2013

Hacemos un jardin zen en miniatura


Desde que tengo conciencia, soy una enamorada de Japón, de sus costumbres, su comida y de hecho, tengo algunos buenos amigos de allí. Por eso no es raro que me encanten los jardines zen con toda la serenidad y la relajación que aportan...el problema es que vivo en un piso sin patio ni balcón (aunque con mucha luz, jejeje) y por razones de espacio no puedo poner uno de gran tamaño pero sí uno pequeño encima de una mesa o escritorio.

Aprovechando que los días son más cortos y que apetece menos estar en el parque con los niños, os traigo una actividad para hacer con los más pequeños: un mini jardín zen.

Hace tiempo que hice esta actividad con el mayor; de hecho, ni siquiera había nacido la hermana y la verdad es que los dos disfrutamos mucho preparándola. Por eso mismo, ni siquiera tengo fotos de cómo nos quedó ya que entonces no andaba yo pensando en colgar las actividades con los peques en un blog.


¿Qué hace falta para un jardín zen?

Para comenzar, hace falta el contenedor del jardín. Nosotros utilizamos un recipiente que habíamos utilizado antes como jardín para cactus...ya sabéis: REUTILIZAR!!

El contenedor lo rellenamos con arena finita de la playa que recogimos el fin de semana anterior y lo decoramos con unas piedras y unos pequeños brotes de bambú que teníamos.

Finalmente, colocamos un pequeño rastrillo que teníamos por casa pero que, si os digo la verdad, no sé ni de dónde salió.